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Opinión de Lectores: El
Poder y la Autoridad
Por:
Arturo Ramo | Bogotá,
D.C., Junio 2005 Observando la vida familiar nos encontramos con
madres y padres que no consiguen que sus hijos les obedezcan. Una madre se quejaba
de que su hijo le contestaba, le respondía con palabrotas y no hacía
nada de los que le decía. Otra madre le preguntó: ¿Qué
edad tiene el chico? Pues tres años -le contestó. A lo que interpuso:
Pues si ahora no logras educar a tu hijo, ¿qué pasará cuando
tenga catorce o dieciséis años?
Este mismo
problema de falta de autoridad también se da entre los profesores. ¿Por
qué unos son respetados y consiguen una clase silenciosa donde se trabaja
y se estudia con aprovechamiento y otros profesores no consiguen hacer callar
a sus alumnos, se insultan entre ellos, hacen ruidos y apenas puede dar la clase
en condiciones aceptables? Hay
una serie de factores que desembocan en la pérdida de autoridad tanto de
los padres como de los profesores. Una de ellas es dar muchas órdenes,
sin esperar que se cumplan. Alguien decía que la escuela
es el lugar donde más órdenes se dan y donde menos se cumplen.
Los alumnos o los hijos adquieren el hábito de no hacer caso a lo que se
les dice. Otro
factor que perjudica la autoridad es mostrarse dubitativo, son convicciones personales
fuertes con poca seguridad en sus razonamientos. Pero
el aspecto más negativo es imponer la dictadura familiar. Empeñarse
en que los chicos obedezcan "porque si", sin darles las necesarias razones
para ello. En este caso se confunde el poder con la autoridad. El poder
se recibe, por la gracia de estado, ya sea por ser padre o profesor. Pero usar
ese poder para conseguir "a la fuerza" que los pequeños obedezcan
siempre sin rechistar es mala estrategia.
La autoridad,
por el contrario, hay que ganarla y se puede adquirir y mejorar. Los chicos
han de aprender a obedecer en un clima de libertad. Cuando son pequeños,
ven a sus padres con toda su autoridad y es fácil obedecerlos. Pero cuando
llegan a la adolescencia hay mayor contestación y se rebelan cuando se
les mandan cosas que no entienden. Si los padres han abusado de imposición,
el fracaso educativo está asegurado. A
lo largo de la infancia y adolescencia habrá que prepararlos para que puedan
elegir libremente lo mejor. Es difícil en un clima de libertad, pero es
el único camino. Unos
padres, llevados por una falsa idea de la tolerancia, dejan caer a los hijos en
el permisivismo y otros padres, abusando de su poder (no de su autoridad), se
empeñan en convertir su casa en un cuartel. Ambos extremos son igualmente
equivocados. Arturo
Ramo García. www.aplicaciones.info
Arturo
Ramo García. Inspector de Educación. D.N.I. 18381117-T. Domicilio:
Plaza Playa de Aro, 3, 1º DO.- 44002-TERUEL. Teléfono:
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