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 Opinión de Lectores: Directrices
para los Partidos Politicos Por: Manuel Villacorta*
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Bogotá
D.C., Junio de 2005 Directrices para los Partidos Politicos
del Futuro
Las ideologías políticas no han muerto y no morirán
mientras exista la humanidad. La colisión de intereses estará siempre
presente generando diversas confrontaciones que pueden reducirse al alegato público
o en casos extremos, al surgimiento de la violencia. El conflicto por
tanto es inherente a la dinámica social y tiende a presentarse en diversas
manifestaciones. La cultura política y el estado coyuntural de
la contradicción, son los elementos que determinan el carácter de
la confrontación. En algunas sociedades la disputa por la vigencia de un
tratado de libre comercio por ejemplo, puede reducirse a la discusión abierta,
tolerante y propositiva entre los interesados. En otras dimensiones, esta puede
concluir violentamente, dejando víctimas fatales al fragor del fuego, las
balas y la destrucción. En
el marco de la cultura política se insertan los partidos. Una sociedad
en la cual la cultura política esté dominada por la intolerancia,
la descalificación deliberada, la desvalorización de las instituciones,
el irrespeto a los pactos, el individualismo exacerbado y la ausencia de solidaridad,
habrá de evidenciar la pobreza orgánica, cuantitativa y cualitativa
de sus partidos políticos. Siendo este el caso en la mayoría de
los países latinoamericanos. Conviene anotar que este fenómeno
se ha profundizado en los últimos tiempos, los partidos tienden a agotarse
con extraordinaria rapidez, la súbita simpatía que pueden lograr
tiende a agotarse en tan solo unos meses luego de insertarse en el poder.
Surge entonces la necesidad de hacer alianzas parlamentarias con grupos antagónicos,
férreos opositores electorales que resultan en poco tiempo, aliados incondicionales,
degradando más la confianza de la ciudadanía hacia los mismos. Es
un hecho que parece ser moda en la región. Pero sus efectos son nefastos.
Para
poder definir los lineamientos operativos que caractericen a los partidos políticos
del futuro, es necesario analizar brevemente la desfiguración de los actuales.
Frente a los profundos cambios que se produjeron en la economía
mundial y en los estados nacionales en particular (reducción del gasto
social y las privatizaciones fundamentalmente), las sociedades experimentaron
un súbito desmejoramiento en la calidad de vida, quedando los
políticos de turno como los únicos sujetos públicos a los
cuales podía acusárseles, y estos, fueron incapaces de explicar
a sus pueblos la razón de los efectos. Como agravante la incapacidad y
la corrupción terminó por engullirlos. La
política es sinónimo de comunicación. Y los medios (escritos
o electrónicos) que han surgido tan espectacularmente, son ahora los que
dictan las directrices operativas a partir de su estrecha relación con
los sectores sociales. La sociedad ve en estos a sus verdaderos interlocutores,
obviando la existencia de los partidos, generalmente decrépitos y desacreditados.
Desde los potentados empresarios hasta los sufridos habitantes de las áreas
marginales, recurren a los medios para hacer sus denuncias. Si bien los primeros
poseen influencia política en las instituciones del Estado no
desechan el recurso de hacer sentir públicamente sus demandas. Mientras
que los segundos, totalmente marginados, prefieren manifestar sus frustraciones
en un programa radial o visitando telenoticieros antes que recurrir a la sede
de los partidos políticos, porque además, lo más probable
es que en estas no se encuentre ningún político atento a recibirlos,
escucharlos y actuar por ellos. En síntesis, los partidos ya no son recurso
deintermediación. Y
se inicia acá el círculo vicioso. Los intelectuales que
pueden hacer aportes valiosos para favorecer la actividad partidaria y consolidar
los diversos espectros ideológicos, prefieren no participar debido a que
los partidos están totalmente desfigurados. Quedando reducidos
a la cátedra universitaria o en el mejor de los casos, a la exposición
pública de sus ideas a través de una columna de prensa, la cual
es un privilegio que no todos poseen. Mientras no existan partidos calificados
no habrán intelectuales interesados en participar en ellos, y mientras
los intelectuales no participen en los partidos estos últimos no podrar
calificarse mejor. Por
lo tanto los partidos políticos del futuro deben de nutrirse de intelectuales,
de profesionales de todas las disciplinas científicas, formando consejos
técnicos de desarrollo que interactúen específicamente con
las instituciones del Estado y en particular con las comisiones legislativas,
básicamente en países en donde la reforma legal en general es un
imperativo. A
pesar de las tediosas y mecánicas criticas en contra de las ONG’s (en muchos
casos justificadas), estas representan una valiosa alternativa para consolidar
una red operativa de desarrollo nacional. Los partidos políticos del futuro
deben poner énfasis en la coordinación nacional de entes para el
desarrollo. Las ONG’s representan un valioso recurso, no solo humano sino financiero
dadas las contribuciones que pueden ser negociadas y recibidas por instituciones
públicas o privadas del exterior. El espíritu original de
la ONG es descargar al Estado de burocracia y peso presupuestario, pero orientando
sus acciones al desarrollo colectivo, proceso indispensable e intrínseco
a todo gobierno. El
pilar del programa operativo de todo partido político deberá ser
la educación. Educación integral que implica el proceso tradicional
de conocimiento a través de la etapa de escolarización así
como la educación técnica para el trabajo. Todos los países
desarrollados tuvieron acceso a ese estado, dando prioridad a la educación.
Educación que debe incluso ser extendida a los dirigentes empresariales,
con énfasis en la necesidad de fomentar en ellos la responsabilidad fiscal,
conscientizándolos de que ésta es una inversión social que
a largo plazo, habrá de favorecerlos a ellos mismos, obteniendo trabajadores
más preparados, físicamente más saludables y por tanto, contribuyendo
a la reducción de las demandas sociales promovidas por la insatisfacción.
Los
partidos políticos del futuro deberán tener una visión regional.
No es posible ya pretender el desarrollo de un Estado sin incluir los intereses
y vínculos estrechos con los Estados vecinos. La liberalización
económica, el libre tránsito humano por las fronteras, la expansión
de las comunicaciones y la identidad cultural, obligan a fomentar una visión
ampliada para el desarrollo. Los
partidos del futuro deben despojarse de las tradicionales ataduras y obsoletas
prácticas del partido tradicional. Deben actuar con audacia y recurrir
en su provecho a los recursos que la modernidad pone a disposición de la
humanidad. Deben ser estructuras precisas, de rápida acción,
con amplio nivel de organización social (poder horizontal), y fundamentalmente,
expandir por todos los sitios de la nación, escuelas de capacitación
y formación política, para generar conocimiento, recibir el insumo
local y detectar y promover a los nuevos líderes que generacionalmente
deberán ocupar los espacios de dirección.
(*) manuelvillacorta@yahoo.com | |
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