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Opinión de Lectores:
Hotel
Rwanda.
¿Y nos Llamamos Hombres?
Por: Napoleón Lizardo
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Miami
(EEUU), Mayo de 2005
El
filme de Terry George es "un alegato contra el papel desempeñado
por las Naciones Unidas y los países occidentales en aquel
genocidio de 1994, que dejó unos 800.000 muertos entre los
tutsis y los hutus moderados --léase guerra fratricida--, según
la ONU (...) Paul Rusesabagina (Cheadle), el director del hotel en
el que fueron alojados y salvados de una muerte segura unos 1.200
tutsis, ha pasado a la historia como el "Oskar Schindler de Ruanda",
en una comparación con el alemán que salvó
a muchos judíos de morir en los campos de concentración
nazis durante la Segunda Guerra Mundial."
A
mí me tocó conocer del hecho mientras trataba de sobrevivir
la persecusión policíaca en el San Miguel del Padrón
que me refugiaba apenas de la provincia pretoriana donde nací
... Es cierto, las escenas espeluznantes que no quisiera ver otra
vez --decidí no volver a rentar esta película--, dejarían
sin sueño a muchos. Es cierto que masacres similares
se cometieron en Cuba lejos en la distancia: 1897 y 1959; pero en
aquel 1994, viviendo la incertidumbre de todos los días, cuando
algo aún me hacía temer salir de noche, cuando
no sabía qué decidiría el régimen castrista
con mi persona tras dejarme salir de la prisión política,
tuve mis padecimientos.
Esta
vez creo haber entendido al niño del señor Rusesabagina;
esa escena interminable, en que el chico no recupera el habla tras
algo que experimentó, fue indescriptiblemente mejor lograda
quizás, que la del terraplén sembrado de cadáveres.
Eso es lo que hemos sentido los cubanos por tantísimos años
de represión psicológica. Los muertos no dejan
otra opción que enterrárseles, pero el miedo a los minutos
siguientes, a la denuncia, a las prohibiciones de opinar, de subsistir
con otros alimentos no fiscalizados por el gobierno, de respirar grueso
por más de 40 años ... No lo borran holocaustos judíos,
ruandeses o cambodianos; el horror que se comete contra la cultura
del cubano no desaparece con zanjas mortuorias.
De
cualquier manera ese filme me avisó otra vez de la noche, y
casi que puse trancas tras la puerta, casi que me alegré de
los impuestos que los políticos surfloricubanos me inventan
todos los días para derroche de ellos; casi que canto un avemaría
con los primeros rayos el sol; aunque la persona con quien convivo
ni sospechara mis padecimientos, embargada como está en las
necias novelas que nos invaden desde el sur del río bravo.
Comprendo
que la mayoría de la gente en el globo terráqueo, apenas
si pone atención a las noticias breves de la tv,
cada quien ocupado en las propias preocupaciones y placeres. Creo
que la barbarie experimentada en aquel aciago 1994 nunca fue mejor
denunciada ante el mundo, que con esta producción del sr George;
por eso el cine sigue robándole tiempo a mis lecturas.
Creo
que el actor que encarnó el papel protagónico en Hotel
Rwanda, no se recuperará por mucho tiempo. Nos llamamos
hombres creyendo que el paradigma de los héroes queda reseñado
con la gloria de Ulises, los Merovingios o el Maceo de los cubanos?!
El Schindler Ruandés ha roto con todos los parangones, sin
disparar un tiro ni zaherir a nadie con espada alguna!
Napoleón Lizardo
Literatura Cubana en el Exilio
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