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 Opinión de Lectores:
El Sismo Boliviano Por
Isaac Bigio | La
Paz (Bolivia), Noviembre de 2003 Fragmento
del artículo "Colombia y Bolivia: Reveses Presidenciales" del
analista internacional Isaac Bigio. Bolivia
es el corazón de Sudamérica. Sus ataques cardíacos suelen
afectar al resto del continente. El último de ellos puede ir afectando
a la larga a varios regímenes de la región. La caída
de Gonzalo Sánchez de Lozada es un hecho muy significativo. Bolivia, que
tiene más golpes que sus 178 años de vida republicana, es un país
en donde muchas rebeliones populares han depuesto dictaduras (como pasó
en 1946, 1952, 1978, 1979 y 1982). El 17 de octubre del 2003 se produjo el inusual
caso que una de éstas tumbó a un gobierno constitucional a un año
de haber estado en el poder. Sánchez, además, es el arquitecto
del modelo económico monetarista que rige desde hace 18 años. En
Agosto 1985 él fue el ministro de economía de Víctor Paz
Estenssoro y como tal se encargó de desmantelar todo el sistema estatista
y proteccionista que este mismo presidente había hecho cuando llegó
por primera a dicho cargo exactamente un tercio de siglo antes. En Abril
1952 Paz Estenssoro tomó el poder montado sobre la revolución social
sudamericana más radical. Entonces la Central Obrera Boliviana actuaba
con un estado paralelo con sus propias milicias y el Movimiento Nacionalista Revolucionario
(MNR) dio el voto a los iletrados, nacionalizó la minería e hizo
una reforma agraria. Si en 1952 el MNR implementó un programa
que ha estado a la izquierda de lo que Velazco, Perón, Allende o el PRI
mejicano llegaron a hacer, en 1985 el propio MNR se pasó al otro extremo
queriendo emular el sistema económico chileno. Un país donde 2/3
de su economía estaban controlados por empresas estatales conoció
una amplia liberalización y privatizaciones. Sánchez se presentaba
como quien impuso un ejemplo de cómo parar una hiper-inflación y
hacer crecer la economía atrayendo capitales extranjeros. Inicialmente
las capas medias y el campo vio con agrado la estabilización monetaria.
Gracias a ello se logró derrotar a las huelgas y minimizar los sindicatos.
Sin embargo, el país no se industrializó y la pobreza seguía.
La oposición a la privatización del agua, a la erradicación
forzosa de la coca y luego la cuestión del gas produjeron fuertes marchas
y huelgas que fueron minando a los mandatarios. Ahora los sindicatos
se han revitalizado y adquirido mucho poder y están empujando el péndulo
en dirección a ir revisando o desechando el liberalismo, y en pro de una
mayor intervención del estado en la economía, en el reparto del
ingreso y en el control de los recursos naturales. Para los defensores de las
economías abiertas esto puede implicar un retroceso y que vayan creciendo
las tendencias que han ido desarrollándose en Venezuela, Brasil y Argentina. |
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