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| Portada > Orden Público > El Terrorismo Llegó al Municipio de Madrid | |
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Madrid
(Cund.), Junio, 2002 Cuando los madrileños del barrio San Francisco salieron de sus casas rumbo al trabajo el martes 16 de abril, se encontraron con un panorama poco frecuente en el municipio, aunque demasiado frecuente en nuestro país: las calles alrededor de la alcaldía se encontraban acordonadas, había policías y militares en todo lado, y se compartía un sentimiento de pánico y terror. La
razón es que en el transcurso de la noche anterior o en la madrugada,
alguien dejó en la entrada de la alcaldía un artefacto
con todas las cualidades superficiales de una bomba. El artefacto fue
encontrado a las 5 de la mañana por una patrulla de la Fuerza
Aérea que hacía su recorrido habitual. A
primera vista, el aparato parecía consistir de 6 tubos de
dinamita conectados a un instrumento detonador. Inmediatamente
la Administración Municipal, la Fuerza Aérea y la Policía
de Madrid se pusieron en máxima alerta. El área fue acordonada
para proteger la vida de los transeúntes y de las personas que
trabajan en el sector. La
mayoría de los funcionarios de la alcaldía que empezaban
a llegar a cumplir con su labor, tuvieron que mantenerse a la expectativa
del hecho desde afuera de la zona acordonada. El
intendente Hernán Criollo Murillo, comandante de la Estación
de Policía de Madrid, le explicó al Periódico
Amigo que la primera tarea de las autoridades fue la de establecer
la veracidad del explosivo. Con ese propósito, llevaron al sitio,
aproximadamente a las 6:00am, a la perra de la base aérea entrenada
para detectar explosivos. Al olfatear el artefacto el animal no detectó
explosivo alguno. Sin
embargo, gracias a su experiencia, las autoridades saben que en estos
asuntos deben contar con la máxima seguridad posible. Por esa
razón, también fueron llevados al lugar de los hechos
los perros antiexplosivos del Comando de Policía de Faca.
Afortunadamente estos perros confirmaron los resultados del primer canino. El
Comandante Hernán Criollo comentó que aun así,
se necesitaba actuar con cautela ya que hay algunos explosivos nuevos
que pueden no ser detectados por los perros anti-explosivos. El
siguiente paso, fue desactivar lo que todavía tenía alguna
posibilidad de ser una bomba. Bajo
la dirección del Coronel Pedro Dubeibe, jefe del grupo de seguridad
de CAMAN, se enganchó el artefacto a un lazo de 20 metros
y se retiró de la entrada de la alcaldía. El hecho
de que el artefacto no explotó al ser movido sirvió como
prueba adicional para pensar que no contenía explosivos. Por
último, expertos anti-explosivos desconectaron lo que parecía
ser el instrumento detonador y después procedieron a destapar
e inspeccionar los otros elementos del aparato. Afortunadamente,
los supuestos tacos de dinamita resultaron ser nada más que
6 tubos galvanizados, de aproximadamente 20 centímetros cada
uno, llenos de arena. Los tubos estaban tapados y atados con cinta
de enmascarar. Lo que parecía ser el instrumento detonador, no
era más que una batería negra parecida a la de las cámaras
de video. Esa batería estaba conectada a los tubos con un cable
eléctrico de varios ligamentos. El
Comandante Hernán Criollo informó al Periódico
Amigo, que las autoridades están trabajando fuertemente
para encontrar a los responsables del acto. Aunque hay algunas pistas
e información imprecisa, aún no se pueden identificar
con seguridad ni a los responsables del hecho, ni sus motivos. Es
preocupante el hecho de que hace aproximadamente 2 meses sucedió
un incidente similar en la urbanización Alcalá. En
ese entonces, se recibió una llamada anónima que informó
sobre una supuesta bomba en ese lugar. Las autoridades registraron completamente
la urbanización pero resultó ser una falsa alarma. Vale
la pena recordar que hechos como el ocurrido en la alcaldía son
considerados por la ley como actos terroristas y son castigados con
encarcelamiento. Es también importante tener presente que para detectar actos terroristas y criminales de cualquier índole, es imprescindible la cooperación activa de la comunidad para informar inmediatamente a las autoridades de cualquier acto sospechoso. Es mejor prevenir que lamentar. |
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