
El "Profesor Araña" y su Museo Araneario
Por
Camilo Andrés Sánchez
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Madrid
(Cund.), Abril, 2003 El
Periódico Amigo conversó con el doctor Darío Gutiérrez,
quien tuvo la idea de formar un museo araneario. Curiosidades sobre las arañas
y probablemente la publicación de un libro sobre estos singulares animales
son el resultado de muchos años de investigación. Periódico
Amigo: ¿Cuál es su profesión? Darío
Gutiérrez: Yo soy licenciado en ciencias biológicas de la Universidad
Pedagógica. Desde hace 17 años, simultáneo al estudio de
la carrera, comencé la investigación de las arañas de Colombia:
sus comportamientos, utilidades y relaciones con el entorno. PA:
¿Por qué decidió estudiar las arañas? DG:
Cuando empecé a estudiar la variedad de especies de arañas, definí
que era un mundo sorprendente para mostrar a las personas; me intrigué
por descubrirlo y en la medida en que lo conocía me di cuenta de que el
tema es más importante de lo que parece. Hay una gran diversidad de arañas
que la gente no se imagina porque tiene un solo prototipo de lo que es este animal.
PA:
¿Cuánto tiempo lleva en funcionamiento el museo viviente?
DG: Tres años. Estamos en la fase investigativa enfocada en el conocimiento
de los diferentes aspectos de las arañas. Es mucho lo que hay que estudiar
de cada una de las especies. PA:
¿Cómo surgió la idea de crear el museo viviente?
DG: Inicialmente me propuse que la gente conociera sobre las arañas.
Cuando yo le contaba a alguien cosas sobre éstas se impactaba y me decía:
"¿pero cómo es eso?" Entonces se me ocurrió la
idea de hacer conferencias en los colegios llevando algunas arañas, cuatro
o cinco máximo, para enseñarlas. La aceptación en planteles
educativos, como el Liceo Español de Tenjo, fue muy buena. Desde aquella
ocasión decidí que vale la pena que la gente conozca más
de esto. PA:
¿Con cuántas arañas y especies cuenta el museo? DG:
La exhibición la estoy haciendo con 50 especies que son todas desconocidas
para las personas. También incluyo algunas arañas caseras, que son
las más familiares. En total cuento más o menos con 250 arañas,
agregando las que tengo en observación en el apartamento. PA:
¿Cómo ha conseguido todas esas arañas? DG:
Uno tiene que meterse al monte, al bosque, entre los matorrales; hay que buscar
la especie que se acopla al sitio donde se busca: entre las ramas frescas o secas
de un bosque, debajo de los troncos, en una montaña, en cascadas. Lo que
hago es meterme en cualquier lugar, a veces pido permiso en las fincas otras veces
no. Además, las personas sienten curiosidad por el hecho de verme buscando
arañas y generalmente me colaboran diciéndome donde las han visto
en la casa e incluso en hoteles. Yo he sido muy acogido por toda clase de público. PA:
¿Lo ha mordido alguna vez una araña? DG: Sí,
sobretodo en las conferencias que dicto en los colegios cuando trato de mostrar
las pinzas de este animal y uso directamente mis dedos para enseñar esta
estructura. Ocasionalmente las cojo mal y me muerden. Claro que no son peligrosas;
ninguna araña grande es peligrosa para el hombre, es una ley. Cuando la
gente ve una viuda negra deduce que las peligrosas son las pequeñas, pero
no es así. Pese a la diversidad de especies de arañas, sólo
algunas son peligrosas para los humanos. PA:
¿Todas las arañas son venenosas? DG: La palabra araña
es sinónimo de veneno. Todas las arañas tienen veneno, pero sólo
unos pocos le hacen daño al hombre. No hay forma de decir que algunas arañas
son venenosas o no lo son, siempre se aclara: venenosas para tal organismo y no
para tal otro. Para el ser humano el veneno de sólo 9 especies de arañas
es peligroso. PA:
¿En Colombia qué tipo de araña habita que se considere peligrosa?
DG: La viuda negra, la araña platanera, más otra que se llama
locsocel, que no es tan frecuente. Ésta última no se puede considerar
mortal pero su mordedura produce efectos graves porque puede causar en el individuo
una enfermedad denominada necrosis que consiste en la muerte de un tejido. PA:
¿Cómo ha sido la acogida del museo en Madrid? DG:
La acogida ha sido muy buena, el museo es muy visitado. A la gente no le molesta
quedarse escuchándome durante todo el recorrido que dura entre una hora
y media o dos. A veces me tomo ese tiempo porque hay personas que preguntan y
yo respondo todas las inquietudes que tengan. Generalmente los visitantes piensan
que se van a demorar 10 minutos mirando las arañas, pero el objetivo no
es mirarlas sino aprender de cada una de ellas. Entre quienes visitan el museo
se encuentran amas de casa, ingenieros, maestros, médicos y niños
que vienen a observar y que se muestran muy interesados por lo que les comento
sobre estos animales. PA:
¿Qué opina su familia de su oficio? DG: Ellos están
muy contentos. Hace 17 años, cuando comencé, no le veían
mucho futuro a mi trabajo y me decían: ¿quién puede vivir
de las arañas?. Yo estoy demostrando que sí se puede, no tanto vivir
de las arañas sino de su conocimiento. Con lo que hago puedo demostrar
que en Colombia la gente puede dedicarse a la investigación sin depender
del apoyo del gobierno. Uno puede vivir con paciencia, con tranquilidad, con entrega
a las cosas, siempre y cuando conozca su oficio y lo disfrute. PA:
¿En qué partes de Colombia ha ejercido su labor? DG:
He recolectado arañas en los departamentos de Tolima, Cundinamarca, Huila,
Guajira, Magdalena y en buena parte de Boyacá y Santander. Me faltan muchas
zonas del país por investigar. En Colombia se han encontrado 700 especies
de arañas y se calcula que existen por lo menos unas 10.000, así
que faltan investigaciones. Por el desconocimiento la gente les teme y es interesante
que entre los biólogos el 80% les tiene pavor. Ese hecho contribuye a que
no haya investigaciones sobre este animal. PA:
¿A qué lugares ha ido con el museo? DG: He estado
en Chiquinquirá, Villavicencio, Ubaté, La Esperanza, Fontibón,
Mosquera, en colegios y universidades de Bogotá. Esta es la segunda ocasión
que vengo a Madrid. |